15 de abril de 2011

0334- LO MEJOR ESTÁ POR VENIR...

Hombre... ¡Desde luego!.

Indudablemente, lo mejor está por venir... ¡falta ver como la tortuga salta el aro!.
Una simple mirada a las cifras del paro nos da clara explicación (y pavor) de la realidad que está sufriendo España. Naturalmente no es la realidad de todos los españoles, claro. No de todos porque algunos "listos", no sirviendo para nada más, se meten en política e intentan medrar en lo único para lo que no hacen falta trabajar, ni conocimientos especiales, ni inversión alguna. Sin embargo, para el resto de los mortales, las cifras son espeluznantes. Y eso que el Gobierno lo disfraza como puede... Con estas cifras las previsiones del viajante Sánchez, de que algún día las cosas mejoren, parecen bastante obvias. Es de esperar (y son muchos los que esperan) que vengan tiempos mejores, pero no será antes de un año o quizás dos. 

Tampoco se producirán gracias a su gestión política sino, más bien al contrario, cuando dicha gestión y sobre todo las finanzas las gestione Europa, porque son ellos los que han puesto el dinero. Como en cualquier familia, unos hacen y otros deshacen. Pues bien, a la vista está, que estos son de los que deshacen. Y diré más... Solo el que expone y el que sabe lo que cuestan las cosas, pone el debido interés. Es muy fácil gastar lo que producen otros. Independientemente del país en que se encuentre el lector y viviendo en la más grande de nuestras ciudades o del más minúsculo de nuestros pueblos, todos conocemos a alguien que con una buena hacienda, heredada de sus antecesores, lo perdió todo quedando en la miseria más absoluta; de la misma forma que conocemos también a otros que, empezando de cero, crearon esa misma hacienda. La explicación es sencilla... Para el que nada tiene, si quiere prosperar, le es necesario trabajar jornada y media y dormir poco por la noche. 

No solo se trata de producir, sino también de pensar y mucho, cómo y en qué emplear el fruto de tanto sacrificio. El que lo tiene todo desde el primer momento, no tiene tanto en qué pensar, salvo en qué gastar lo que para él carece de valor alguno. ¿Qué valor ha de tener, aquello que nada ha costado?.

Nuevamente debo citar al popular refranero español que al respecto dice:
"Lo que fácil se gana, más fácilmente se gasta". Personalmente soy apolítico (aunque a algunos no se lo parezca) y por lo tanto solo valoro los hechos. Sin embargo, alguien tiene que gobernar la nave. Es la cuarta vez, desde que vivimos en Democracia, que he visto zozobrar el barco gobernado por los mismos marineros. En la primera ocasión, otros lo rescataron de las profundidades y mucho me temo que, en esta ocasión, también tendrán que rescatarlo de nuevo. Esas cosas son las que deciden el voto de los que carecemos de fanatismo y quiero decir a quienes corresponda, que somos más cada día los que no escuchamos sandeces y miramos resultados. Ojalá fuéramos todos así... ¡otros gallos cantarían!. 

Todos sabemos los intereses que hay detrás de la política, pero son escasos los beneficios que llegan a los votantes. Por lo tanto yo espero y deseo que llegue pronto el día en que las palabras ya no valgan y que solo sean los hechos los que cuenten.

¿Como es posible -me pregunto yo- que más de cuatro discutan por una u otra alternativa política, e incluso nieguen el saludo a un vecino por ser de partido contrario?. Claro está que una determinada política puede mejorar nuestra vida, pero también está claro que, si no estás directamente involucrado, poco o nada llegará a tu casa. ¿Vas a discutir por el beneficio que se embolsan los demás?. ¿A ese nivel de imbecilidad hemos llegado?. A pesar del punto de agresividad a que ha llegado la política, sigue habiendo gente dispuesta a meterse en esos fregados. ¿Por qué?. Naturalmente un punto importante es el protagonismo (status) pero, en la mayor parte de las ocasiones, se busca también el beneficio económico, directo o indirecto.

Yo, en mi pueblo, he conocido ya muchos alcaldes y puedo decir que la gente con ganas de hacer las cosas lo mejor posible y para todos... ¡existen!, pero están muy escasos. Hacer las cosas bien para tus amigos es muy fácil, pero tratar a todos con el mismo rasero... yo solo lo he visto ¡una vez!. No voy a escribir aquí un nombre. Cada cual puede pensar en aquel alcalde que, cuando le has necesitado, te haya atendido con interés, independientemente de cual sea tu signo político. Parece fácil, pero no lo es. Lo normal y frecuente (7/10) es que una vez instalados en el poder, vayan a lo suyo sin mirar la cara de nadie y olvidando completamente quien (con su voto) les ha sentado en tan mullido sillón. Hay también un porcentaje (2/10) que atienden de forma exquisita a los amigos y al que no lo es le ponen zancadillas y le causan el mayor daño posible. Por ultimo hay un 1/10 (que lástima que estén tan escasos) que, independientemente del signo político de la persona que pide su atención, hacen todo lo posible por facilitarle las cosas, buscando el bien particular y el general.


Eso es lo que yo he visto en los muchos años que tengo y esa es la proporción que he observado. Por cada diez gobernantes: siete pasotas, dos caciques y un buenazo. Como es natural, las tres clases de gobernantes han sido buenos para alguien, ¡hasta el demonio hace amigos! pero, ¿no creen ustedes que viviríamos mejor, si todos fueran de la tercera categoría?. Ya sé que tienen dudas... porque bien para todos es imposible. Sin embargo hay injusticias que claman al cielo. Las cosas son así porque en política se mete poca gente buena y ninguna imparcial o desinteresada. Contrariamente a aquellos que ven multiplicado su patrimonio por diez, aún queda gente (el de la tercera categoría) que sale del cargo sin un solo duro en el bolsillo. Cuatro fiestas, dos viajes... ¡solo faltaría! pero sin ningún beneficio material. Otra cosa importante para el ciudadano es que, sería deseable que quien manda atendiera en justicia sin mirar a quien se aplica. Que gobernara para todos por igual. Eso sería lo deseable pero, desgraciadamente, no es la realidad...


RAFAEL FABREGAT

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