6 de junio de 2011

0382- EL PLANETA NEPTUNO

Descartado Plutón como planeta oficial, Neptuno es ahora el más alejado de los ocho planetas del Sistema Solar. 

Hacía ya mucho tiempo que se estaba observando que las órbitas de Júpiter, Saturno y Urano no se comportaban de acuerdo a las Leyes de Newton, lo que indicaba la presencia de un planeta que aún no había sido localizado. 
Por fin este gigante gaseoso, fue descubierto por el astrónomo alemán Johan G. Galle el 23 de Septiembre de 1.846 aunque, curiosamente, no fue el primero en divisarlo. 
Se advirtió posteriormente que, confundido, Galileo lo tenía anotado desde el año 1.612 como una nueva "estrella".
Un planeta gaseoso siempre suele ser cambiante y así lo indicó en su día "la gran mancha" que, del tamaño de la Tierra, se divisó hasta el año 1.994. 
Ese año la mancha desapareció y empezó a formarse otra lo que confirmó la presencia de grandes tempestades y vientos de velocidad increíble, nunca conocida en ningún otro lugar.
Como puede verse en la fotografía, Neptuno es un planeta azulado muy similar a Urano y aunque también gaseoso es bastante más denso y lugar donde se producen los vientos más fuertes del sistema solar, con velocidades de hasta 2.000 Km/hora. 

Realmente las características entre ambos planetas son muy similares. 
Se trata de un núcleo rocoso cubierto de una capa helada compuesta de una mezcla de amoniaco líquido, roca fundida, agua y metano. 
El tercio exterior es una especie de atmósfera espesa; un gas caliente compuesto de hidrógeno, helio, agua y metano con temperaturas de entre 2.000 a 5.000ºC.
De lo anterior se desprende que el planeta está formado por capas de muy diferente temperatura, lo que provoca verdaderas tempestades de vientos no conocidos en otro lugar del Sistema Solar. 
En el interior de Neptuno se dan las condiciones idóneas para que los átomos de carbono se cristalicen por lo que los diamantes pueden ser allí muy abundantes, tanto que forman parte sin duda de la normal composición del planeta. ¡Lástima que estén tan lejos y fuera de nuestro alcance...!

Al orbitar tan lejos del sol (4.500 millones de kilómetros de media) el calor que le llega de éste es mínimo por lo que la temperatura de su superficie es de 218ºC bajo cero. 
En la parte baja de la fotografía adjunta podemos observar a Tritón que, con sus 2.700 Km. de diámetro es el mayor de los trece satélites que se le conocen a este planeta; el más frío con -235ºC y el único con forma redonda. El segundo satélite de Neptuno en tamaño es Nereida, con 340 Km. de diámetro y la órbita más excéntrica del Sistema Solar ya que su distancia hasta el planeta varía entre 1.353.000 y 9.623.700 Km. 
Estos dos satélites eran los únicos que se le conocían a Neptuno hasta la llegada de la sonda espacial Voyager II, en 1.989. La llegada de la sonda descubrió otros seis y en sondeos telescópicos posteriores se descubrieron cinco más. Las grandes distancias impiden la precisión que solo viajando hasta allí puede conseguirse.

Debido a la cantidad de helio que contiene su atmósfera, Neptuno absorbe la luz roja del sol, motivo por el cual refleja un azul tan intenso. 
Al igual que Urano, también dispone de un sistema tenue de anillos que, aunque fueron descubiertos en 1.968, se confirmaron sobradamente con la llegada de la sonda Voyager. 
Las imágenes tomadas dejaron patentes multitud de anillos delgados que no eran conocidos. 
Observaciones realizadas desde la Tierra indican que dichos anillos son muy inestables puesto que muchos de ellos se han deteriorado extremadamente en las últimas décadas. 
Se calcula que de continuar esta tendencia varios de esos anillos podrían desaparecer en menos de 100 años. 
De todas formas, su composición gaseosa y su lejanía lo hacen prácticamente invisible a simple vista y también para telescopios de aficionado.

RAFAEL FABREGAT

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