26 de octubre de 2014

1555- LAS ISLAS FEROE.

Archipiélago del mar del Norte compuesto por 18 islas que suman un total de 1399 Km2. y unos 50.000 habitantes. Se trata de un país autónomo del Reino de Dinamarca cuya capital es Tórshavn. Son islas de origen volcánico, montañosas y costa de grandes acantilados en los que habitan miles de aves marinas. De suelo pobre y clima frío, carece de bosques y la pradera es su única riqueza vegetal. La riqueza de estas islas está fundamentalmente en el fondo del mar, del que se extraen cantidades ingentes de bacalao y arengue, aunque también la cría de corderos es relevante para la economía de los isleños. La industria gira alrededor del congelado y las diferentes conservas o salazón del pescado obtenido con su importante flota pesquera. 


Se estima que sus primeros colonizadores fueron pueblos celtas. A mediados del siglo VII importantes grupos normandos llegaron a las islas y en el siglo X se asentaron diferentes colonias de emigrantes nórdicos, huyendo de la tiranía de Harald I de Noruega. A partir del siglo XVI el territorio pasó a ser propiedad de Dinamarca. Actualmente las Islas Feroe son independientes y autogobernadas en casi todos los aspectos, aunque siguen dependiendo del gobierno de Dinamarcha en los temas de defensa, relaciones exteriores, sistema legal y política cambiaria. Al ser independiente no pertenece a la Comunidad Económica Europea. La plena independencia y el mantenimiento de autonomía dentro del estado danés, sigue siendo objeto de debate entre sus habitantes. Teniendo en cuenta su latitud, el clima es suave puesto que no llega al nivel de congelación pero, con una amplitud térmica muy reducida, los veranos suelen ser frescos al no sobrepasarse los 11ºC de máxima. La media anual está en 6,7ºC.


Troshauv, su capital, es una pequeña ciudad de 20.000 habitantes que sin duda merece la pena visitar. Hacerlo es fácil, puesto que cuenta con aeropuerto y servicio permanente de ferry. Son muchos los pueblos pesqueros que merecen la curiosidad del visitante y muchos también los exquisitos manjares que allí se pueden degustar. 
Igual de impresionante resulta ver la masacre que allí se hace con la pesca de ballenas y delfines, no apto para gentes sensibles y menos aún para ecologistas y defensores de la naturaleza en general. Es algo brutal, cuya visión no todos pueden resistir. Ya se sabe que todos necesitamos la vida de plantas y animales para sobrevivir, pero resulta impactante presenciar la lucha entre animales tan dóciles e indefensos contra el inteligente ser humano, bien armado, con modernas embarcaciones y mucha ambición. 


Ante la inteligencia humana, para los animales el final siempre es el mismo. Tras la masacre viene el despiece, la elaboración y el cobro de los emolumentos. Es la lucha por la supervivencia. Allí, en las islas Feroe, hay pocas formas de ganarse la vida y la pesca es sin duda una de las principales. Nadie piensa en el cordero, en el cerdo, en la ternera o en el pollo que comemos todos los días y también son animales con su derecho a la vida. Es triste que para vivir tengamos necesariamente que matar a los demás, pero es lo que hay.  La Unión Europea dice proteger a las ballenas pero, a la vista está, que los danes incumplen sus obligaciones al respecto.


De todas formas en las Islas Feroe no todo es masacre y destrucción. Flotando en medio del Atlántico Norte este archipiélago es un paraíso de verdes praderas, salpicado de rebaños de blancas ovejas, de grandes masías de paredes multicolor y tejados de yerba, protectores del frío clima de esa latitud. El sol siempre está bajo en el horizonte y ni la tierra ni el agua pueden alcanzar temperaturas agradables. Ello no es impedimento para que dichas islas tengan un cierto reclamo turístico, amante de la paz y la tranquilidad que se respira habitualmente en aquellos parajes.


Se podrían contar mil cosas de las Islas Feroe, pero no es este lugar ni momento de profundizar. Diremos que las plantas que ocupan la isla son de tipo ártico, aunque últimamente se están plantando árboles argentinos de clima parecido y parecen aceptar bien el cambio de latitud. Las aves son mayormente de tipo marino, aunque hay algunas que son atraídas por las semillas de los brezos. Los escasos mamíferos que habitan las islas (liebres y ratas) fueron introducidos por el hombre. Dentro del tema político comentar que durante la II Guerra Mundial estas islas fueron conquistadas por los alemanes y ocupadas finalmente por los británicos. Estos vaivenes políticos fomentaron el sentimiento de autogobierno perdido siglos atrás. Hoy es un país independiente con bandera y moneda propias.

RAFAEL FABREGAT

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