24 de septiembre de 2015

1896- MILAGRO DE LOS CORPORALES.

Estamos en el Valle de Albaida y más concretamente en el Monasterio del Corpus Christi, término municipal de Luchente (Valencia) España, un edificio que nada tiene que ver con el de sus orígenes, una pequeña ermita construida entre 1335 y 1338 por Doña María de Vidaure, viuda de Francisco de Próxita, III Señor de Luchente. La construcción se llevó a cabo para conmemorar un milagro ocurrido cien años antes en dicho lugar. Más tarde la ermita se convirtió en iglesia que, junto a las tierras que la rodean, fue donada a los monjes Dominicos para que construyesen allí su convento. El monasterio del Corpus Christi albergó la primera Universidad Valenciana. La Desamortización de Mendizábal dejó el convento en manos privadas. En 1980 fue adquirido por la Generalitat Valenciana que lo restauró para realizar Talleres Ocupacionales.


Los musulmanes ocuparon el territorio en el siglo XII y construyeron el Castillo de Chío, que les servía también de atalaya sobre el Valle de Albaida. Reconquistadas aquellas tierras por Jaime I de Aragón, de Mallorca y de Valencia, el rey las repobló con 24 cristianos viejos de su propio ejército, ejerciendo señorío sobre ellas Pedro Fernández de Híjar, hijo natural del rey Conquistador. En 1278 Pedro III de Aragón, hijo de Jaime I, elevó estas tierras a la categoría de baronía a favor de la familia Próxita, oriunda de Sicilia, para que levantaran en las mismas su casa-palacio y fueran reconocidos como señores del lugar. Pero aquella reconquista de Jaime I de Aragón a los moros no fue un simple paseo...

Según cuentan las crónicas, en Febrero de 1239 las tropas del rey, compuestas por hombres de Daroca, Teruel y Calatayud, al mando del aragonés Berenguer de Entenza, se encontraban en las proximidades del Castillo de Chío. Ante la inminente la batalla, los cristianos escuchaban misa buscando el apoyo divino. El sacerdote había consagrado las formas con las que dar la comunión a sus capitanes cuando, de improviso, los musulmanes atacaron. Todos corrieron a buscar sus armas mientras el cura, temiendo que las sagradas formas cayeran en manos de los moros, las envolvió en el paño corporal y las escondió junto a unas matas de palmito, bajo unas piedras. Finalizada la batalla con victoria cristiana, los capitanes pidieron al religioso que les diera la comunión para dar gracias a Dios.


Corrió el sacerdote a buscar las hostias al escondite pero, al desplegar el corporal, vio que las sagradas formas estaban teñidas de sangre, más pareciendo carne que el pan bendito que él había escondido. El cura cayó de rodillas turbado. Los capitanes se acercaron solícitos y el sacerdote, sin pronunciar palabra, les mostró las formas teñidas de sangre y pegadas a los corporales. 
- ¡Milagro! ¡Milagro! -exclamaron entusiasmados.
Mientras tanto los moros se habían replegado y atacaban de nuevo pero, viéndose apoyados por el Altísimo, los comandantes volvieron a la lucha con mayor entusiasmo si cabe, derrotando completamente a las huestes islámicas. Los moros supervivientes abandonaron el Castillo de Chío a la mañana siguiente.


Antigua Iglesia de San Marcos, hoy de la Trinidad.
La polémica llegó cuando cada uno de los comandantes reclamó que el corporal, convertido en estandarte, debía ir a su ciudad. Ante la imposibilidad de entenderse, decidieron hacer un sorteo y por tres veces salió elegida la ciudad de Daroca, sin que los demás capitanes aceptaran. El general en jefe, viendo imposible el acuerdo entre los suyos, propuso que todos se comprometieran a aceptar una solución que podría considerarse de designio divino... Pondrían el corporal sobre una de las mulas árabes que habían quedado sin dueño por la batalla y que fuera el animal allá donde quisiera. Todos conformes así lo hicieron y el 24 de Febrero de 1239 dejaron al mulo en libertad con el paño atado a sus espaldas. 
Colegiata de Santa María. 
Tras la mula, a prudente distancia, seguían soldados y sacerdotes. El animal viajó durante 12 días sin comer ni beber, recorriendo una distancia aproximada de 200 millas. Cruzando montes y quebradas, finalmente dobló sus rodillas y cayó muerto frente a la Iglesia de San Marcos, hoy convento de la Trinidad de la ciudad de Daroca, en la provincia de Zaragoza. El corporal estuvo en dicha iglesia hasta su traslado a la Colegiata de Santa María, en la misma ciudad. Esta ciudad fue por tanto la primera del mundo en establecer la fiesta en honor del Santísimo Sacramento. En 1261 Diputados de Daroca y el Cabildo viajaron a Roma para informar al papa Urbano IV del milagro. Al año siguiente el papa instituía la fiesta del Corpus Chisti para todos los católicos. El día de la festividad, los corporales de Daroca se muestran a los peregrinos desde la Torreta extramuros, sobre la que predicó posteriormente San Vicente Ferrer, contemporáneo del papa Benedicto XIII, más conocido como el Papa Luna.

RAFAEL FABREGAT

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