5 de abril de 2016

2058- EL CIELO EN LA TIERRA.

Es de todos conocido lo poco de bueno que se puede sacar de los servidores de la Iglesia, más bien dados todos ellos a aprovechar, en su paso por este mundo, lo que dudan mucho que se pueda encontrar en otro que nadie ha visto. A esto se refiere el dicho popular cuando dice que...
"Si entra un cura en tu casa, no le dejes colgar su sombrero en ningún clavo, porque al día siguiente el clavo será suyo y a los tres días la casa y sus moradores"
Los reyes de todos los tiempos y especialmente en la Edad Media, conocían sobradamente la inteligencia y competencia que para ellos representaban los servidores de la Iglesia, pero también eran conocedores de la debilidad de la mente humana y el consiguiente poder que la Iglesia tenía sobre el pueblo. Era cuestión de establecer simplemente los necesarios lindes.

En la toma de Cáceres de 1229, temiendo el rey Alfonso IX de León que la ciudad se llenase de curas, frailes y comunidades religiosas, que mangoneasen lo conquistado por sus tropas restando poder a la Corona, expulsó a los monjes de la Orden de Alcántara que lo apoyaron en la conquista y les dijo que sus tierras y sus castillos estaban en las tierras de los moros que habían de conquistar, siendo autorizados para ello. Poco contentos con esta decisión real los Caballeros abandonan la ciudad al tiempo de que Alfonso IX de León comienza la repoblación de Cáceres, dando tierras y derechos a los que quieran quedarse y leyes que los del Concejo harán cumplir en representación de la Corona. Con el clero no cabían medias tintas y había de quedar claro hasta donde podía llegar cada cual.

"Ya nunca más -prometió el rey- tendrá Cáceres dueño, ni mando de noble o religioso"
Alfonso IX de León estuvo ausente en la Batalla de las Navas de Tolosa, pero trabajó y mucho en la Reconquista al recuperar la práctica totalidad de Extremadura para la cristiandad. Cáceres era pieza fundamental de la Reconquista, más aún cuando al año siguiente se derrotó al ejército de ibn Hud cuando se dirigía a defender Mérida. Tras esta campaña el rey se dirigió a Santiago de Compostela para agradecer su ayuda al Apóstol, pero en el camino cayó gravemente enfermo y murió en Villanueva de Sarria (Lugo) el 24 de Septiembre de 1230. De acuerdo con lo estipulado en su testamento fue enterrado en la catedral de Santiago, al lado de su padre Fernando II de León.

Aunque fiel devoto del Apóstol Santiago, Alfonso IX tuvo siempre claro que el Cielo y el Infierno están en la TierraUno de sus grandes logros sociales fue conseguir para su reino un importante descenso del poder de los nobles. La temprana muerte de sus hijos varones trastocó los planes de Alfonso IX que cedió el reino a Sancha y Dulce, hijas de su primer matrimonio, pero finalmente, para evitar la guerra, éstas renunciaron a sus derechos en favor de Fernando III, hijo de su segundo matrimonio con Bereguela de Castilla, también anulado 26 años atrás por razones de parentesco. A cambio de esa renuncia Fernando III asignó a sus hermanas varios señoríos, con una renta vitalicia de 15.000 maravedís, que quedarían en 10.000 en caso de entrar en convento y anulados en caso de matrimonio. Maldito (o bendito) dinero, según se mire...

RAFAEL FABREGAT

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